martes, 2 de octubre de 2012

Que te follen.



Hay fuerzas creativas muy importantes. El odio es una de ellas y que tire la primera piedra quien no se haya sentido así alguna vez, porque el mundo está lleno de cabrones.  De hecho, no sé si es odio, rabia o algo distinto lo que siento por quién me descubrió esta canción. No la descubrí en el mejor momento. Incluso inventé un videoclip muy adecuado. Uno de esos que terminan siendo censurados  en Mtv por burros.

Que te follen.

“Tu cara tiene una expresión que me gustaría borrar,
Veo el pecado en tu cara y en la forma de tu boca,
Lo único que quiero es verte sufrir de manera terrible
Y aunque no volvamos a vernos, recuerdo tu nombre.

No puedo creer que hace tiempo fueras como todo el mundo,
Entonces creciste y te convertiste en el mismo diablo,
Reza a Dios para que pueda decir algo agradable
Aunque no creo que pueda,
Así que que te follen.

Eres escoria, eres escoria y espero que sepas,
Que las grietas en tu sonrisa empiezan a asomar,
Ahora el mundo tiene que ver que es hora de que te vayas,
No hay luz en tus ojos y el cerebro te va lento.

No puedo creer que hace tiempo fueras como todo el mundo,
Entonces creciste y te convertiste en el mismo diablo,
Reza a Dios para que pueda decir algo agradable
Aunque no creo que pueda,
Así que que te follen.

Imagino que duermes como un bebe, con el pulgar en la boca,
Podría arrastrarme hasta ti y ponerte una pistola entre los dientes,
Me pone enfermo escuchar la cantidad de mierda que dices
Toda esa porquería inventada te tiene que llevar todo el día,
Hay un sitio guardado en el infierno con tu nombre
Con una chincheta en el asiento para ponerle la guinda,
¿Cuando te miras al espejo ves lo mismo que yo?
Si no, ¿Porqué cojones me miras a mí?

¿Porqué cojones me miras a mí?

Todos tenemos nuestro momento y el tuyo ha pasado,
¿Podrías darte prisa en desaparecer? Te encuentro hasta obsceno.
No podemos esperar al día en el que ya no estés por aquí,
Cuando esa cara no esté aquí y te pudras bajo tierra.

No puedo creer que hace tiempo fueras como todo el mundo,
Entonces creciste y te convertiste en el mismo diablo,
Reza a Dios para que pueda decir algo agradable
Aunque no creo que pueda,
Así que que te follen.
Así que que te follen”.

(Dave Penney)



miércoles, 26 de septiembre de 2012

De gira con Padre...



Una cosa te lleva a la otra. Llega el momento en el que tienes suficiente rodaje como para que una anécdota facilona o un disco muerto de risa en el escritorio te lleve a recordar algo. Y ese “Algo”, tiene todos los boletos para ser una batallita que ocurrió hace mucho tiempo. Me pasó a principios de agosto, con los diez años desde mi visita a Irlanda. Hoy traigo otro décimo aniversario.

Corría febrero del 2002 cuando me presenté con mi padre en Donosti para ver a Joe Jackson en el Kursaal. Todavía estaba en el cole (dos días más tarde tenía un examen de Naturales que me tenía cagado de miedo). En Pamplona aun existían instituciones como el Lumière, Circus o Chaston. El gustillo de los graves del bajo en el estómago era casi comparable a la rebeldía de estar un martes fuera de casa a horas en las que debería estar haciendo deberes.  

  ¿Y a santo de qué? ¿Con que permiso irrumpe en esta cabeza mía este primer concierto? A santo de  descargar  “One more time” y recordar que fue un bis aquella noche. A tus dieciséis piensas, “Ojalá viera más de éstos”. Aquel bautizo no tuvo pirotecnia ni grandes pantallas. Era un concierto chiquitín e íntimo. Con el tiempo aprendes que lo que está hecho con mimo merece más la pena.

Coges tablas, maneras y vicio. Antes de escribir he intentado poner una cifra a todos los bolos que he visto y me he perdido. Hay paradas en estaciones  Pop de todos los pelajes, Rock, Rock Duro, Heavy,  Heavy más que Heavy,  Jazz, Electrónica, música delicada, música sin escrúpulos…

Poco me faltó para ponerme al día. Conservé esa complicidad con mi padre que nos llevó a  J. Cale, Robert Fripp o Elvis Costello, Nick Cave and The Bad Seeds...  A experimentos raros de Muse y Suede. No importaban los kilómetros o días de escuela y Uni. Al final, los kilómetros nos han hecho mayores a los dos. Mi madre también se subió al coche para ver a Jagger y compañía o a R.E.M. Con ella vi a PJ Harvey en Londres. Para mí no dejan de ser raíces y eso cala hondo.

Entre tanto, muchos momentos grandiosos. También grandes chascos de “artistas” sin ganas dispuestos a amargar al personal. Espinitas clavadas que te susurran “Si hubieras visto a tiempo  a tal grupo…”, “Si hubieras nacido antes…”. Eso lleva a meriendas descafeinadas de dinosaurios que ahora tienen la vergüenza de llamar reuniones. Conciertos vergonzantes en los que te sorprendes perdiendo el culo por una chica. Conciertos  pasados por agua…

Bowie sin aparecer en Bilbao por problemas del corazón. La borrachera infecta tras mi segunda vez con Nine Inch Nails. Aquella peli de Buñuel que fue mi Summercase 2007 en Barcelona. Tres Metallicas y sus tres Depeche Modes (con tres encarnaciones muy distintas de mi mismo y sus respectivas compañías).

Se me ha escapado la lagrimilla más veces de las que me gustaría admitir. Sólo he dado cabezadas con el vinagre de Van Morrison. Moratones de primera fila, horas de viaje y de cola bajo soles de justicia, broncas con fans recalcitrantes que dicen que les has quitado el sitio… Todo cuenta y todo vale. ¿Quién sabe? Puede que un día yo sea el viejo, como en la canción de Neil Young… ¿Veis? Otro que me dejaba.